domingo, 12 de febrero de 2012

Micmacs (I)

Anoche vi una película que me sorprendió mucho: Micmacs, la última película de Jean-Pierre Jeunet.



La historia es divertida y no tienes muy claro adónde irá a parar todo; los personajes, como suele ser habitual en su obra, son originales; pero lo que más me llamó la atención fueron las formas de hablar, los juegos de palabras y algunos otros aspectos lingüísticos.
Debido a la compañía, la vi en castellano, sin embargo me he impuesto como tarea ineludible verla en versión original. Y es que según la estaba viendo no podía dejar de pensar en el proceso de traducción y doblaje. Tengo la impresión de que ha debido de haber un gran número de adaptaciones y, la verdad, sin haber visto la película en francés, el resultado es convincente.

El doblaje se ha realizado en los estudios Tadutec, pero no he podido averiguar mucho más. Si alguien tiene más datos, me encantaría conocerlos.
Y cuando haya visto Micmacs à tire-larigot ya comentaré mis impresiones. Mientras tanto, os deseo un feliz visionado ;)

sábado, 4 de febrero de 2012

De pronombres

Hay que ver cómo me cuesta actualizar el blog. Creo que paso tanto tiempo leyendo los de los demás que me fundo el tiempo y las ideas. Sin embargo, hoy la nieve ha decidido instalarse en las calles y eso ha dado pie a que me siente en mi sofá con una manta, una infusión y el portátil calentito encima de las piernas.

La presente entrada es la respuesta a una consulta que hice a través del servicio de la RAE.
Normalmente no tengo problemas con el uso de los pronombres, pero de vez en cuando surge alguna pequeña duda. La del otro día fue si era correcto decir se LA oye gritar o había que decir se LE oye gritar.
Está claro que si hablamos de que a nuestra vecina la oímos a través de las paredes de papel, la forma correcta es se la oye, pero la duda me asaltó al añadirle gritar. Empecé a preguntarme si gritar podía cumplir la misma función de complemento que, por ejemplo, la mano en la frase se LE ve la mano.


Esta es la respuesta de la RAE:


Es habitual que en las oraciones impersonales con se el complemento directo, especialmente cuando es masculino, se exprese con las formas de dativo y no con las de acusativo, como correspondería a la función desempeñada: Se le considera el mejor actor de su tiempo; Se les vio merodeando por la zonaParece demostrado que este tipo de oraciones se construían originariamente en castellano con pronombres de dativo. El uso de le(s) se ha mantenido mayoritariamente, tanto en España como en gran parte de América, cuando el complemento directo es masculino: «A su bisabuelo hoy no le hubieran permitido vivir como vivió: se le consideraría como un ejemplo de inmoralidad» (TBallester Filomeno [Esp. 1988]); «Se le vio [al niño] algunas veces contento» (VLlosa Tía [Perú 1977]); «Se le obligó a aceptar el régimen de encomienda» (FuentesCeremonias [Méx. 1989]); «En los puertos y rincones del Caribe se le conoció siempre como Wito» (Mutis Ilona [Col. 1988]); «Al rey se le veía poco» (UPietri Visita [Ven. 1990]); sin embargo, cuando el complemento directo es femenino, lo normal es usar la(s): «Se la veía muy contenta» (VLlosa Tía [Perú 1977]); aunque no faltan ejemplos de le(s): «Tan enamorada se le observaba, tan desencajadamente arrebolada se le veía» (Vergés Cenizas [R. Dom. 1980]). Se trata, pues, de un caso especial en el que se emplean desde los orígenes las formas de dativo en función de complemento directo. No obstante, muchos hablantes, conscientes de que la función que cumple el pronombre en ese tipo de oraciones es la de complemento directo, emplean en estos casos los pronombres de acusativo, uso generalizado en los países del Cono Sur: «Selo veía zigzaguear entre los autos» (Cortázar Reunión [Arg. 1983]); «¡No se lo puede andar molestando por trivialidades!»(Magnabosco Santito [Ur. 1990]); «Nunca se lo vio ladrar ni gruñir» (Allende Casa [Chile 1982]).

Por tanto, en el caso concreto que usted somete a nuestra consideración, lo normal es emplear el femenino la:

Se la oye hablar.

lunes, 7 de noviembre de 2011

La eterna disputa de las variantes del español

Acabo de leer una noticia en la que se dice que han echado a una profesora de español de la Universidad de Pittsburg por hablar la variante peninsular. Al parecer, a la directora del departamento y a los demás profesores, todos hispanoamericanos, no les gustaba su acento.

El español es lengua oficial en 21 países y se habla en muchos más, siendo Estados Unidos el país con mayor número de hispanohablantes. 19 países se extienden por el continente americano, España se encuentra en Europa y Guinea Ecuatorial en África. La amplia extensión geográfica hace imposible que todos hablemos igual. Ahora bien, ¿debería ser esto un problema?

España es un territorio de unos 500.000 km2, y es innegable que un vasco, un madrileño, un andaluz y un canario no hablan de la misma forma, y no solo porque posean acentos distintos, sino porque también usan palabras y expresiones regionales propias. A veces incluso se dan situaciones en las que no se entienden entre ellos. Sin embargo, a nadie le da por pensar que hablamos lenguas distintas. Todos hablamos español (o castellano, pero esta es otra disputa). De la misma forma, no se expresan igual en México, Cuba o Argentina, pero todos hablan español. Si en un colegio madrileño no le niegan el puesto a un profesor extremeño por su acento, ¿por qué se le quiere negar a esta profesora por hablar español de España?

En la enseñanza del español como lengua extranjera o segunda lengua, cada profesor enseña la variante que conoce, con apuntes a las demás variantes, sin ningún tipo de perjuicio para el aprendiente; la RAE trabaja en colaboración con las demás academias; el examen oficial del Instituto Cervantes lo puede aprobar cualquier persona independientemente de que haya estudiado en un país o en otro, de modo que no hay nada que justifique la decisión tomada en la Universidad de Pittsburg si no es la preferencia personal.

Evidentemente todos nos sentimos más cómodos con la lengua que manejamos habitualmente que con cualquier otra, y lo mismo pasa con los acentos. Lo reconozco, prefiero ver una película doblada en España que en Hispanoamérica. De la misma manera que los hispanoamericanos prefieren ver películas dobladas por ellos. No hay más que entrar en una página de descargas de películas donde se codeen las diferentes variantes para poder leer comentarios de ambas partes, muchos de ellos poco agradables. Esto último no tiene ninguna razón de ser. Puesto que estamos refiriéndonos al ámbito personal, que cada cual elija lo que más le guste y listo, de la misma forma que yo me compro una camiseta negra y mi amiga una rosa.
Ahora bien, en un entorno profesional se debería juzgar al docente simple y llanamente por su capacidad para la enseñanza.

Me gustaría apuntar que un caso diferente es cuando un alumno necesita aprender una determinada variante. Ahí está justificado que el profesor sea nativo de esa variante. Del mismo modo, si una empresa quiere realizar, por ejemplo, una campaña publicitaria para un determinado país, necesitará contar con trabajadores que hablen según esa variante, no por nada se realizan traducciones de español latino a español peninsular y viceversa.

No conozco muy bien el caso del inglés, pero en los países de habla francesa la francophonie (francofonía), entendida no solo como el uso de la lengua sino como la lengua como expresión de diversidad, es un aspecto fundamental en el estudio de la lengua, tiene una parte importante en los exámenes oficiales y es, en fin, motivo de orgullo, como bien se indica en la página de la Organización Internacional de la Francofonía:

[...] se ilustra toda la vitalidad y riqueza de la Francofonía mediante la diversidad de sus culturas y la pluralidad de los acentos de la lengua francesa y de sus lenguas asociadas.

Me da pena pensar que los hispanohablantes podamos tener más prejuicios lingüísticos...

jueves, 3 de noviembre de 2011

Indiferencia ante la corrección.

Últimamente no hago más que indignarme ante la ausencia de corrección con la que me topo en diferentes ámbitos. No es nada nuevo que no todo el mundo se toma su trabajo por igual, poniéndole cada cual el empeño que considera necesario, ya sea en función del tiempo invertido, del coste o del interés. Sé que muchas veces trabajamos contra reloj, pero en este artículo de lo que trato es del poco interés puesto y de la poca importancia dada a la corrección.

La prensa escrita (especialmente la edición digital) es un buen ejemplo. ¿Cuántos lectores se quejan de las faltas de ortografía, del uso incorrecto de palabras, de la mala redacción? Según Fundéu, muchos. Muchas veces el problema se solucionaría simplemente pasando el corrector ortográfico, un paso de lo más sencillo que no lleva demasiado tiempo. Ahora bien, tengo la impresión de que muchas veces este mismo corrector automático es fuente de errores, pues, por ejemplo, en poco tiempo he leído dos veces "corresponsables de guerra" donde debería decir "corresponsales de guerra". Creo que el siguiente ejemplo es esclarecedor sobre las implicaciones de la diferencia semántica:

Segovia reúne a candidatas al Nobel, artistas, escritoras, activistas, filósofas, periodistas y corresponsables de guerra en "Mujeres. I Encuentro de Mujeres que transforman el mundo".*

Los subtítulos de películas también pueden contener grandes horrores. En los fansubs podemos encontrar de todo, ya que, al no ser profesionales, muchas veces usan traductores automáticos y cometen errores de ortografía. Pero, como hemos dicho, son aficionados que quieren hacer que más gente comprenda determinadas películas, no cobran por ello y no tienen que responder ante ningún jefe, cliente o usuario final. No es lo mismo cuando yo voy al cine, pago mi entrada y tengo que leer cosas como "cogédlos". Así, con tilde.

¿Dónde están los correctores en estos medios? Seré justa y diré que en los subtítulos es menos habitual la presencia de faltas de ortografía, sin embargo en lo tocante a la prensa e internet es desesperante. El 27 de octubre se celebraba el día del corrector y, para mi sorpresa, los medios de comunicación dieron la noticia. Yo no soy muy fan de los día de, pero si esto sirve para que la gente sepa que existimos y durante un momento se pare a pensar en la importancia de la lengua, ya se habrá conseguido mucho. ¿Quién sabe? A lo mejor hasta empieza a exigir mayor rigurosidad y las empresas empiezan a considerar la necesidad real de producir textos de calidad.

El tercer caso que quiero comentar difiere de los anteriores. Se trata de los errores cometidos por el profesorado de ELE.
El otro día tuve que escuchar durante unos diez minutos una clase de español para extranjeros impartida en una empresa y casi me caí del susto al escuchar de boca del docente lo que sigue:

La palabra "paraguas" se escribe con diéresis (paragüas); es la única palabra, junto con "pingüino", que se escribe así en español.
[...]
El antónimo de "inspirar" es "expirar".

Aprender bien una lengua es harto difícil, pero el docente debe hacer todo lo necesario por mejorar sus conocimientos de forma que todas las explicaciones dadas al alumno sean correctas. Y en caso de duda, reconocer humildemente que no lo sabe, documentarse y finalmente dar la explicación conveniente. Es inconcebible que demos a nuestros estudiantes informaciones erróneas que ellos van a asumir como correctas.

Me ha quedado una entrada poco unida, pido perdón a los correctores de estilo ;) Lo que espero es que el mensaje quede claro: por favor, tomémonos la lengua un poquito más en serio y cuidémosla como se merece.

*FUENTE: www.fepaio.org

jueves, 8 de septiembre de 2011

El libro como escultura

El otro día leyendo la revista Muy interesante me encontré con algo sorprendente.
Es posible que algunos de vosotros ya conozcáis a Brian Dettmer,"El cirujano de libros", pero para mí fue todo un descubrimiento. Este artista estadounidense utiliza libros viejos para transformarlos en verdaderas obras escultóricas otorgándoles formas increíbles.




Libros que en su día ilustraron, enseñaron, entretuvieron... a través de su texto y de las imágenes asociadas a ellos, ahora transmiten otro tipo de mensaje, onírico y fascinante.

Ahora bien, Brian Dettmer no es el único que se dedica a transformar libros. Mientras estaba buscando información relacionada con él, me topé con con Isaac G. Salazar. Este artista pliega las páginas de los libros hasta formar una palabra o un símbolo transmitiendo así un mensaje sencillo y directo.




Y como última curiosidad os hablaré del Tree of codes, de Jonathan Safran Foer. Este autor cogió la novela "The streets of crocodiles" del autor Bruno Schulz y la "esculpió" internamente para crear una obra nueva recortando partes del libro. Os dejo un vídeo para que os hagáis una idea.

lunes, 8 de agosto de 2011

Traducción audiovisual

Nunca me he visto confrontada a este tipo de traducción, pero a veces cuando veo una película me sorprendo con la (no) traducción de algunos títulos y de algunas frases. Y recientemente me han llamado la atención un par de cosas, de ahí que me haya decidido a escribir este artículo.

El otro día estaba viendo el capítulo 3 de la segunda temporada de The Big Bang theory, en el que Penny se vuelve adicta a un juego online*, el Age of Conan. A mí me sorprendió mucho que en la serie se usase el nombre del juego traducido: La era de Conan. Hasta donde yo sé, este juego se llama en el servidor español con su nombre original en inglés, y el título en castellano corresponde a un juego de tablero.
No hay demasiados títulos de videojuegos que se traduzcan y ya nos hemos acostumbrado tanto a los títulos originales que es posible que mi sorpresa venga de ahí.
En ese mismo capítulo, cada vez que Sheldon se veía interrumpido por Penny y obligado a dejar de jugar un momento, les decía a sus compañeros de juego a través del micro lo siguiente: DET. Penny, curiosa, le pregunta por su significado, a lo que Sheldon responde "dejo el teclado".
Esto sí que resulta curioso para cualquiera que esté acostumbrado a este tipo de juegos, pues normalmente se usan las siglas en inglés AFK, "away from keyboard".
Aquí podría discutirse sobre si es mejor traducir al castellano para no usar expresiones del inglés o respetar la jerga habitual de un determinado ámbito. Yo, sin ninguna duda, me decanto por lo último, pues fui la primera en quedarme perpleja ante las siglas DET.
¿Qué circunstancias se dieron para que se hicieran estas traducciones? Lo ignoro, supongo que se debe al desconocimiento de los traductores y a la falta de tiempo para documentarse. Corríjanme si me equivoco.

La semana pasada fui a ver Green Lantern (Linterna Verde). Este es su título en España. Sinceramente, ¿qué necesidad hay de mantener el título en inglés? Yo he leído cómics de este súper héroe y se llamaba Linterna Verde, si bien alguien me chiva que los cómics que se publican de último llevan también el nombre en inglés. Supongo que esto es como con la Patrulla X y X-Men...
En cualquier caso, me parece bastante raro escuchar durante la película frases del tipo "¿Qué somos? -¡Lanterns!" o "¡Adelante, Lanterns!".
Y sin embargo, sí que se ha traducido el nombre de Capitán América, y The Avengers, prevista para el próximo año, parece que será Los Vengadores.

Para terminar, un pequeño detalle para unir el comentario de The Big Bang Theory y de Green Lantern: Sheldon es un gran fan de Linterna Verde, según la versión española, no de Green Lantern ;)

Como traductora cinéfila no puedo evitar fijarme en estas cosas y hacerme un montón de preguntas sobre lo acertado de las traducciones o la conservación de los originales. De modo, que agradeceré con humildad cualquier comentario ^_^.


*la discusión sobre si es mejor "online" o "en línea" la dejaremos para otro momento ;)

miércoles, 20 de julio de 2011

Del porqué de mi blog

Llevaba tiempo dándole vueltas a esto de crear un blog y, por fin, me he decidido.
¿Qué me frenaba? Primero, la pereza; la misma pereza que hace que mi diario contenga saltos temporales de hasta dos años. Segundo, los contenidos. ¿De qué voy a escribir? ¿A quién le va a importar lo que yo pueda comentar? Y es que este blog no pretende ser mi diario, sino que me gustaría hablar de cosas que tienen que ver con mi vida laboral, aunque seguramente acabaré hablando de mis aficiones también, que me conozco.

¿Quién soy? ¿Qué soy? Soy licenciada en Traducción e Interpretación, correctora y profesora de ELE (y a veces de francés), así que creo que queda claro que me gustan las lenguas. Y es en torno a ellas que me gustaría hablar aquí. Por ello debía encontrar un título para el blog que representase un poco esto, y es una de las cosas que más me ha costado, porque tenía que sentirme identificada.
Palabra de traidora: Palabra, la palabra escrita, la palabra oral, ya sea en castellano o en otra lengua, medio de comunicación; Traidora, la traductora, intentando ser fiel a la palabra original y, sin embargo, sin quererlo, a veces traicionando su sentido. Palabra de traidora, la transmisora de palabras, la traidora de palabras, ¿puedes fiarte de ella? Ella da su palabra de que sí...

¿Cómo soy? Apasionada de mi trabajo, perfeccionista, exigente. En mi tiempo libre sigo unida a las palabras mediante la lectura (novelas, cómics, revistas de divulgación...), pero todo el mundo necesita algo más, y mi algo más son el cine, el senderismo, la cocina, la música y diversos formatos de juegos.

Y esta soy yo. Espero que mis artículos y yo os gustemos.